Vengo de una familia católica, no entiendo por qué tendría que hacer cambios en mi religión. No puede venir alguien y decirme que he estado equivocado toda mi vida.Desde el punto en que empezé a recordar momentos de mi infancia, tengo una escena muy clara donde me veo yo con mi padre entrando a la iglesia de la comunidad. Solía ir con él todos los domingos, era algo que siempre se tenía que hacer. No me gustaba asistir a escuchar la misa de pequeño, no entendía bien de lo que el padre hablaba pero siempre seguía a mi papá ya que luego ibamos de compras y siempre le pedía algo.
Llegué a hacer la primera comunión a los 12 años en esa iglesia, estuve inscrito a los11, recuerdo que la hize porque en el coro de la iglesia había una niña muy bonita. Nunca le pregunté el nombre, pero me hize acólito para no desligarme de la iglesia ni tampoco de aquella niña. Siendo acólito la pasé aburrido, supe que no era lo mío y que estaba haciendo mal en pertenecer a un grupo que requería a niños con la voluntad de ayudar al padre a realizar la misa. Yo no era de esos niños.
A los 13 años ya dejaba de asistir a misa, tuve tentaciones que no supe afrontar. Fue en ese momento cuando una vecina evangélica amiga de mi madre le dijo que me invitaba a una charla de jóvenes en su iglesia, tuve miedo de asistir porque era otra religión, "me imaginaba a un hombre viejo abriendo una gran puerta invitandome a que pase, un gran grupo de personas con sonrisas muy abiertas me esperaban con un sitio reservado en el medio para darme la bienvenida a su nueva religión y a lo lejos un niño que decía no." Lo que fue todo lo contrario, se mostraron muy amables conmigo, y yo me atrevería a decir hasta felices. Ellos siempre me aclaraban que su religión, la evangélica, era la correcta y que las demás religiones hacían las cosas mal, me hacían entender que su religión era perfecta. En esa iglesia aprendí a tocar la batería, fue la música la que me llamaba a asistir seguidamente a esa iglesia. Luego de que me invitaran hasta 5 veces personalmente buscandome en casa, comenzé a ir por iniciativa propia, sentía que ya comenzaba a pertenecer a su grupo.
El momento en el que supe que algo andaba mal fue cuando mi profesor de religión me preguntó a que religión pertenecía al verme en varias ocasiones no seguir la rutina de las oraciones los lunes por la mañana, yo estaba en un gran dilema, porque toda la vida he sido católico pero ya tenía un buen tiempo asistiendo a una iglesia evangelica donde la misa (ellos lo llaman culto) era direferente a la de la católica y me sentía bien, a lo que a su pregunta respondí: 'soy evangélico'. Quise hasta exonerarme del curso de religion en el colegio, lo cual fue tonto y hasta suicida.
El tiempo pasó, ya no era el mismo niño de 13 años que asistía a esa iglesía para tocar la batería y ser felíz, conversaba con los que asistian y se hacía amigos en un lugar seguro para cualquiera. Era un adolescente de 15 años que veía las cosas de otro modo, desconfiado de los demás, cuestionando la actitud de otros y de los mismos con los que siempre se juntó, nunca supe como fue que sucedió tal cambio en mi, pero sucedió. Fue en esas semanas cuando asistía a los cultos de esa iglesia y ya escuchaba diferente al 'pastor'(a lo que en la religión católica sería un padre), que decía en repetidas veces que la religión evangélica era la mejor, la religión perfecta. Llegó hasta burlarse de otras religiones(tenía cierto 'rencor' o envidia con la religión católica que era la favorita de él para hacer una crítica) llamando a sus seguidores INCONVERSOS e incitava a los que asistían por primera vez a convencer a sus familiares que lo que él dice es cierto y los llamen para que asistan junto con ellos. Fue en ese momento en el que supe que yo estaba haciendo mal, que estaba traicionando a la religión de mi familia, estaba traicionando mi fe, la religión de mis padres, de todas las personas que conocí, fue en ese momento en el que decidí desligarme de aquella religión que me sedujo aprovechando mi corta edad y trató de convencerme a unirme a su religión, hasta quisieron bautizarme, yo no era un imbecil más de los que asistían y hacían como borregos todo lo que una persona les dijiese e imponía lo que según su criterio era lo correcto. Fue cuando ya nunca más volví a asistir a esa iglesia, y ese domingo le dije a mi padre que saldría con mi hermano menor, llevé a mi hermano a la iglesia católica, tal y como lo hacía mi padre conmigo, fue entonces cuando mientras escuchaba la misa y lograba entender al padre, miré a mi hermano que estaba sentado a mi costado, me vi reflejado. Mi padre talvez quizo que nunca me deslige de tal hermosa religión, llena de cultura y costumbres. Fue en ese momento en el que entendí a que religión pertenecía.
A pesar de que la religión católica sea cuestionada, y no sea bien vista por una cierta minoría, me gusta pertenecer a esta religión, por los buenos momentos que me ha dado y por lo tanto que influyen en mi familia. Conservo aún buenos amigos de la religión evangélica, les tengo mucho aprecio porque son excelentes como seres humanos, unas grandes personas, los estimo demasiado. Pero ahora sé a donde pertenesco.

